El mejor pajarero del mundo 2025. – El editorial Invierno 2026.
A finales de noviembre hubo una presentación telemática organizada por la Universidad Autónoma de Barcelona del libro Biometría de un encuentro, de Carlos Lozano. La obra en cuestión, por si aún hay algún aficionado que no lo sabe, es el resultado de haber pasado cuarenta días con otros tantos pajareros en el monte. Cuarenta encuentros que le sirven al autor para conocer cómo viven eso que podríamos llamar el mundo de los pájaros, las personas que sienten pasión por ellos. Como colofón al encuentro, el ornitólogo José Luis Copete -coordinador del evento- dejó caer al autor una pregunta distópica: “¿si extrajéramos lo mejor de cada uno de los participantes del libro, daríamos con el pajarero perfecto?”.
Por un instante, muchos de los presentes se calzaron las botas de Prometeo y manejaron la tentadora idea del Frankenstein con prismáticos. Pero fue Alfonso Rodrigo, con su voz y presencia, el que sentenció -broche de oro- la cuestión. Él, que además es el protagonista de la primera biometría, sobrevoló algunos de los perfiles que aparecen en el libro. En Biometría vemos a cuarenta personas que disfrutan relacionándose con las aves. Unos haciendo fotos, otros viajando, otros haciendo listas, sin más interés aparente que organizar y cuantificar el resultado de sus salidas al campo. Pero, si os fijáis un poco -venía a decir el puto amo de Villafáfila- detrás de cada uno de esos pajareros hay cuarenta seres volcados en las aves.
Y es verdad. En el libro hay censadores oceánicos incansables, mujeres involucradas con especies que se encontrarían en peor estado de conservaciónsi no fuera por ellas, defensores y defensoras de territorios indispensables, personas decididas a que con sus palabras escritas las aves tengan un futuro mejor, colaboradores con ONG, rescatadores voluntarios de aves o científicos que lo darían todo por cada una de las 10.500 especies de emplumados. Y muchos otros casos. Detrás de cada una de las cuarenta personas “biometrizadas” hay cuarenta exponentes, cada uno a su manera, de la defensa de la naturaleza.
Siento si el titular del artículo ha hecho pensar a alguien que íbamos a elaborar un ranking según el número de aves observadas durante el año, pero ese dato no sería objetivo. No reflejaría lo esencial del título El mejor pajarero del mundo. Eso lo reduciría al carácter deportivo con el que puede entenderse esta afición, si así se desea. “El mejor pajarero del mundo es aquel que trata de devolver a los pájaros un poco del enorme disfrute que obtiene a través de la observación de aves, no hay más”, dijo Alfonso.
Imagino que se trata de ser consecuente con la afición, añadir un poco de generosidad y tener un punto de sensibilidad para entender que es importante arrimar el hombro. Y, sobre todo, cumplir con las reglas éticas para una observación de fauna responsable y no anteponer ese disfrute del que hablábamos a la conservación y bienestar de las especies.
Solo queda añadir que si una cantidad tan grande de aficionados ostentamos el título de “números uno” de esta afición, tenemos que sentirnos orgullosos de ello, se puede afirmar que participamos de “la mejor afición del mundo”.
Para aumentar la apuesta por una desacostumbrada oleada de buen rollo brotando desde esta página y establecer una senda de aproximación muy feliz hacia las fiestas que se aproximan, vamos a terminar con una buena noticia. Entre gripes porcinas y aviares -cómo me jode que lo que dijimos aquí, se esté cumpliendo de manera más o menos igual- ha vuelto al rescate de la maltrecha esperanza la sombra blanca de los océanos: Wisdom is back; Sabiduría ha vuelto.
Esta hembra de albatros de Laysan, de sobra conocida en los círculos pajareros, ha vuelto al atolón de Midway. Y con este van 75 regresos desde que la anillaron en 1950. Durante estos años ha puesto entre 50 y 60 huevos y ha sacado adelante unos 30 pollos.
Chorreando romanticismo y hablando como observador de fauna, creo que terminar este editorial con un “Feliz año, seamos mejores pajareros y que (la) Wisdom nos guíe” es lo adecuado.
Esta estación la ilustra Daniel Camps.
Javier Marquerie 21/12/2025
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