FESTIVALES 18/02/26

Las protagonistas, en primer plano.

ESTE ES EL LEMA DEL FESTIVAL DE LAS AVES DE HIGUERUELA, PÉTROLA Y CORRAL RUBIO Y ES EL MEJOR TÍTULO PARA LA CRÓNICA DE SU TERCERA EDICIÓN.

Podríamos darle mil vueltas al asunto, tratar de soslayar lo evidente y hacer una reseña del evento de carácter cronológico. Quizá no ser muy obvio en el mensaje para lograr una normalización aparente de lo excepcional. O, a lo mejor, dejarlo para el final para que este melón que se ha abierto en el III Festival de las aves de Corral Rubio, Higueruela y Pétrola no oculte el evento en sí. Pero resulta que el melón es el evento y es de esperar que una vez abierto, de par en par, el sector se ponga las pilas. Además, lo tiene muy fácil. Tal y como se dice cuando hay posibilidades esperanzadoras: hay buen caldo de cultivo. Así que, las protagonistas, en primer plano.

Sí, la ornitología es feminista. ¿Cómo no va a serlo? Y en este festival se ha comprobado y demostrado. Esa es la noticia. Aquí podría terminar la crónica, pero queda mucho por decir.

Algunas de las protagonistas.

La falta de presencia pública de la mujer ornitóloga, conservacionista, pajarera, observadora de fauna o todo a la vez es muy notoria. Da la impresión de que se tratase de un entorno netamente masculino, de que el científico de bata y el de bota o los de los prismáticos y la cámara, fuesen casi totalmente humanos con gónadas externas. Sin embargo, siempre se dice que en las universidades de biología la presencia de mujeres es mayoritaria. “Se dice” no es comienzo para un buen argumento. Consultamos al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. Teniendo en cuenta todas las facultades de biología, tanto privadas como públicas, de ámbito nacional, y en referencia al curso 2021/22 el número de alumnas matriculadas fue de 9.886, frente a los 5.966 (37%) hombres.  ¿Entonces que ocurre? ¿Cómo es que su presencia es menor? ¿Por qué en ferias y festivales las ponencias realizadas por mujeres son infinitamente menos numerosas? ¿Y los proyectos científicos y papers? ¿Y en el campo? ¿Dónde están?

Estas y otras muchas preguntas más complejas fueron las que se plantearon durante la última mesa redonda de la cita manchega. En ella Susana Nogueira, Chúss Fernández, Elena Maravillas, Antonia Zamora y Victoria Gómez charlaron en torno al tema “Aves, mujeres y feminismo: una mirada transversal”. Todas ellas pertenecientes a organizaciones y asociaciones de peso. Las dos primeras son miembros de Lechuzas Pajareras, un grupo muy activo que reúne a 303 aficionadas y profesionales a la observación de aves, que no es poco. Elena representaba a Club de Pajareras y otras bichas, organización barcelonesa muy interesante, que mantiene una visión próxima al arte y la filosofía respecto a la observación de la naturaleza. Y las dos últimas pertenecen a la Sociedad Albacetense de Ornitología, entidad quizá no muy grande, pero si muy activa en diversos frentes y representativa de la conservación en su provincia de actuación.

En lo primero que estuvieron de acuerdo y que por tanto habrá que tener siempre muy presente (incluso al leer esta crónica) es en que cuando habla una mujer, lo hace por sí misma y no es una manifestación universal del pensar u opinar de todas las mujeres. Lo hace como ser humano único, independientemente de su género. Lo dijo Chúss, como si se tratase de una pesadilla recurrente. “Si una mujer dice amarillo, todas son del amarillo”. Y, ojo, esto parecía ser el sentir general de todas las contertulias. ¿Caballeros, nos imaginamos desde ya la presión que tendríamos al abrir la boca en público o al escribir una opinión si fuéramos sistemáticamente considerados portavoces del 63% de un colectivo? ¿No tendríamos infinita más prudencia al exponer ideas u opiniones diferentes, reveladoras o directamente explosivas? Sí, hemos mejorado desde los “mujer tenía que ser”, pero si nuestras compañeras de afición arrancan por ahí, no sé, quizá tengamos aún muchas cosas que revisarnos.

Susana Nogueira, Chúss Fernández, Elena Maravillas, Antonia Zamora y Victoria Gómez durante la mesa redonda sobre ornitología y feminismo.

Al cierre de esa última cita, una asistente entre el público -de la cual siento no recordar el nombre-, hizo un apunte interesante. Recordó que el mundo está cortado por el mismo patrón. El sistema está hecho por y para los hombres y eso incluye las formas de pensar, entender y configurar, que es muy diferente a como lo harían las mujeres. Y no se trata de hombres y mujeres, sino de planteamientos femeninos y masculinos. Y ella, orgullosa poseedora del carné de anilladora, no lideraba ningún proyecto porque entiende que algo así tiene que tener una dirección colaborativa. Por supuesto, se siente descolgada respecto de sus compañeros.

Y eso es precisamente una de las cosas que el factor mujer añade a todo esto: no es cuestión de comparar. No es una competición. Nadie tiene que salir ganador.

Esa forma de entender las cosas se respiraba en cada minuto del transcurso del festival. La mayor presencia de mujeres no es ni mejor ni peor en sí misma. Y eso es precisamente una de las cosas que el factor mujer añade a todo esto: no es cuestión de comparar. No es una competición. Nadie tiene que salir ganador. El asunto es añadir. Añadir valores, perspectivas, sentimientos, sensaciones, sensibilidades, conocimientos, ritmos, velocidades y hasta vocabulario y reacciones.

Marina Izquierdo y Chúss Fernández acababan de terminar su exposición con el título “La reintroducción del ibis eremita en Europa: tres proyectos sin fronteras”. Habían expuesto un resumen muy convincente y descriptivo de los proyectos liderados desde Cádiz -con el Proyecto Eremita de la Sociedad Gaditana de Historia Natural-, Gerona -la Fundación Alive- y el zoo de Viena y el Waldrappteam y su trabajo de campo y cielo transcontinental. Las espectaculares migraciones asistidas, las diversas formas de financiación (públicas, privadas, mixtas y europeas, a través de los Proyectos LIFE), orígenes, desarrollos y algunas muy buenas anécdotas habían entrado en la narración. También estuvieron presentes las tristezas, perdidas e inconvenientes. Todo ello para un fin común: tener en 2028 una población viable de eremitas sin intervención humana y con canales de migración asentados. La sensibilidad, experiencia y serenidad de Chúss y las buenísimas dotes de comunicación de Marina hicieron el resto. Una ponencia que había tenido todo lo que debía tener. Turno de preguntas y desde la primera fila la mano de hombre del público se alza. Su intervención empezó y terminó con un muy explícito “yo es solo por tocar un poco las narices”. Y en medio de dos frases cuestionó la idoneidad de la reintroducción de una especie “que hace treinta años nadie tenía en cuenta”, si no hubiera sido más interesante fijarse en otras especies y “la participación de iniciativas totalmente privadas”, en referencia a AliveFund, fundación que está detrás de la iniciativa catalana y en cuya estructura trabaja Marina. Y aquí es donde “el vocabulario y las reacciones” que antes citaba entran a jugar. Lejos de sentirse con el apéndice nasal manipulado, las dos ponentes añadieron algún dato y esgrimieron razones de peso como “el amor a las especies” y un definitivo “ojalá hubiera una persona así (dispuesta a dejarse su vida y los dineros) por cada especie que hay en riesgo de extinción”. El ambiente, que por unos minutos se había tensionado, volvió a ser esa balsa de agua en la que se reflejaba la esperanza y las posibilidades.

Marina Izquierdo y Chúss Fernández, en primer plano, llenaron de esperanza el festival.

Por cierto, en ningún momento de la ponencia se habló con la grandilocuencia del éxito. No se dieron las cifras -estas aves han pasado de 190 ejemplares en libertad a nivel mundial, a más de 1200 en la actualidad- que avalan el proyecto. Su opción narrativa iba por los caminos de la descripción de los trabajos, del esfuerzo y convergencias entre los distintos equipos, y de detalles de relación con los animales.

La organización también tuvo un hueco para las formas de comunicar la naturaleza. Y aquí va otra novedad. La mesa redonda de medios no es una innovación. La diferencia es que no estuvieran presentes ni medios de temas eminentemente científicos, ni divulgadores de mensajes de carácter iniciático, ni siquiera representantes de la literatura de naturaleza. Por supuesto que el programa de Youtube Las aves en serio, de SEO-Birdlife, presentado por Pablo de la Nava; el podcast La Radio del Somormujo, representado por Javier Gómez, la revista Oryx, con Francesc Kirchner al frente; y el mítico SubalpineLive, con Ana Rivas como miembro del equipo que hizo posible esa locura, son medios tremendamente divulgativos, todos ellos enraizados en los sólidos cimientos de lo científico y, por haber, había alguien con unos cuantos títulos publicados. Pero lo cierto es que están dirigidos a esa emergente subespecie de sapiens catalogada como observadores de la naturaleza. Estas cuatro iniciativas, cada una con sus formas y posibilidades, están dispuestas a informar, entretener, actualizar, también divulgar y profundizar en la conservación, pero su fin último, la razón de su existencia, es que los cada vez más numerosos observadores de la naturaleza podamos entretener nuestras neuronas entre salida y salida, planificar viajes que nunca llegaremos a hacer y corroer nuestras entrañas en los caldos de la envidia más ponzoñosa que el conocimiento, la experiencia o las simples fotografías del prójimo, nos genere. Y ahí estaban esos cuatro trabajadores por la observación, que tratan de llegar a todos y todas, ya seamos científicos, literatos, fotógrafos, nóveles o veteranos: lo hacen por los y las de los prismáticos al cuello. Recordadlo, que somos muy afortunados por ello.

¿Serán nervios de verdad? Seguro, pero no por ser inexperta. Ella es veterana. Tiene cientos de charlas, ponencias y talleres a cuestas y mucho mundo en su mochila. Con sus grabaciones y narraciones sonoras se ha enfrentado a auditorios mucho más difíciles que el salón de actos del Ayuntamiento de Corral Rubio, lleno de pajareras y pajareros, con el cartel de “no hay billetes” colgado en la puerta. Yo apuesto por el nervio de la perfección, que lo lleva dentro y le aflora minutos antes y hasta que el primer sonido e imagen sale correctamente del ordenador. Mira a un lado y a otro, busca el okey de Lucas, responsable primero de este festival. Un más gesticulado que susurrado “¿podemos apagar estas luces?”. Y allá va Eloísa Mateu con su migración sonora. Comienza con los reclamos solitarios de las grullas en algún lago más allá del Círculo Polar Ártico, filtrado por el extraño eco opaco de la madera de los bosques de la taiga, y termina con el silbido remoto de un pastor del Sahel tratando de imitar, quizá, a una alondra ibis. En medio un viaje de miles de kilómetros donde las aves se concentran y vuelan camino de sus refugios invernales. La media veda, el sonido alarmante del aeropuerto demasiado cercano y que terminará por comerse el remanso de las aves en migración y los vientos del estrecho: los peligros del viaje. Todo está en ese documental sonoro.

El mundo de las ondas y Eloísa Mateu.

Y al día siguiente, dos tazas de Eloísa Mateu. Taller de introducción a la identificación de aves a través de su canto y la huella sonora que deja en los sonogramas: 1.- Desconfía de lo que te dice la aplicación para identificación de cantos. 2.- disfruta de saber lo que tu sentido del oído te cuenta. Y luego, si eso, aprende a interpretar los sonogramas. Y no es tontería, que además de que muchas especies solo se pueden diferenciar con exactitud por el canto, ¿por qué usar solo uno -la vista- de los sentidos que te pueden ayudar al pajarear? ¡A muerte con Eloísa!

A lo largo del festival también escuchamos la charla 30 años de censos de aves acuáticas en la SAO,impartida por David Cañizares, miembro de dicha sociedad ornitológica. Durante la misma, analizó las fluctuaciones poblacionales en las zonas húmedas de la provincia. 

Rafa Benjumea hizo una interesantísima exposición sobre la increíble migración de rapaces que tiene lugar cada otoño en el suroeste de Georgia. Con el título Batumi, más de un millón de rapaces en migración en Georgia, Benjumea dio muchos detalles sobre el preciso y exhaustivo sistema de censo que se lleva realizando durante años desde dos puntos, de manera simultánea. Las cifras son impresionantes, llegando a más de 1.400.000 ejemplares contados en una temporada. Como contraste, el ponente lo comparó con los 380.000 que se censan en el estrecho. La parte mala es, una vez más, la caza sin control en ese mismo sitio.

La apretada agenda que proponía el festival hizo que no pudiéramos asistir a ¿Qué come un búho en la comarca del Corredor de Almansa?, de Antonio Guillén.

Medios de comunicación netamente pajareros.

El viento gélido y las lluvias que no necesitan descripción tras ocho borrascas consecutivas, impidieron paseos y algunos talleres. Sin embargo, el taller de construcción de cajas nido impartido por Ulula, SAO y Discite Natura, el almuerzo popular, la feria de asociaciones instituciones y comercios relacionados con la observación de aves, si tuvieron lugar. Y tanto en estas acciones, como en las ponencias, fue muy destacable la presencia de los habitantes, del público más cercano y, fantástico, con mucha gente que no pasaría de los veinte años.

Nosotros también estuvimos. Mar proyectó la versión corta de su documental La osa que dejó una huella en el cielo, protagonizado por Luisa Abenza, Sofía G. Berdasco y Lorena Juste

En un calendario de eventos pajareros cada vez más cuajado de citas, Lucas de las Heras, Antonio Guillén y Joaquín Jiménez, con el apoyo y colaboración de los tres Ayuntamientos y la Diputación de Albacete, además de la Sociedad Albacetense de Ornitología y la cooperativa Dendros han conseguido lo inimaginable. No solamente se han hecho un hueco en las agendas reuniendo a público y ponentes llegados desde Euzkadi, Cataluña o el estrecho, sino que han marcado un hito histórico. Es de esperar que el resto de programadores y programadoras tomen nota y que la mujer deje de ser una rareza en el panorama estatal, algo que hasta el momento solo había corregido el festival de literatura de naturaleza Letras Verdes.

¡Sería tan bonito no tener que usar nunca un título como Las protagonistas, en primer plano

Lucas de las Heras -en la imagen-, Antonio Guillén y Joaquín Jiménez artífices de un festival diferente.

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