PIO: Ávila, una provincia organizada para el pajareo.

¿Y si el turismo de toda una provincia se organizase en torno al pajareo? ¿Y si, además de la historia, el arte o las pistas de senderismo, el órgano oficial competente en materia de turismo promocionase los puntos de interés ornitológico? Justamente eso es el programa PIO desarrollado en Ávila.

La idea es sencilla y la ejecución magnífica. Consiste en mapear y repartir -de manera equitativa entre las comarcas de la provincia- 50 puntos de interés ornitológico, PIO en sus iniciales. Una vez en el lugar, con una señalética muy adecuada cuya identidad visual fue diseñada por Nido nómada, mediante un código QR el usuario accede a la web del programa y allí entra a toda la información relativa al lugar: ecosistemas, vegetación característica y, claro, especies de aves más representativas. Por supuesto, tratándose de un proyecto de marcado carácter ornitológico, se puede ampliar información de cada una de esas especies clicando en la imagen. Si su curiosidad es menor, puede conformarse con los paneles informativos colocados sobre el terreno. 

Lo bonito del proyecto es que estos puntos se desarrollarán como nudos de una red local, que conectará la observación de aves con los recursos turísticos de la zona. Restaurantes, alojamientos y empresas locales podrán estar ligados a PIO de una u otra forma: por iniciativa propia, por turoperadores o por terceros, ya sean públicos o privados.  Un poco como un organismo vivo, que según crezca y se desarrolle ira tomando su forma. 

Así, los dos responsables del proyecto que nos lo mostraron, Pipe Nebreda y Nacho Sevilla, abren PIO a un sinfín de vías de expansión, hasta adquirir su aspecto definitivo. Se trata de un tejido que vincula iniciativas públicas y privadas y en el que una concejalía de turismo puede compartir espacio con un alojamiento rural o una fábrica de charcutería ser mostrada como un atractivo local entre los grupos de pajareros. Es una red de la que se pueden servir empresas turísticas no necesariamente ligadas al pajareo o al ecoturismo y que se añaden como un valor extra.

Ávila más allá de las altas cumbres. Vanessa Palacios en un soto.

¿Y por qué no? Desde hace décadas, muchas, la Diputación de Palencia desarrolla con éxito la Ruta del Románico Palentino. La restauración, los alojamientos de toda índole, empresas ligadas al senderismo y, por lo menos en su momento, una floreciente industria del souvenir palentino, han crecido al albur de la iniciativa arquitectónica. Y todo basado en el interés por las edificaciones religiosas de los siglos XI a XIII. En eso, en el románico, Palencia es potencia mundial. El resultado es que ahora puedes ir a Cervera a ver gato montés y servirte de los recursos que en su momento generó la iniciativa de la Diputación. 

Pero por encima de todo ello, PIO pone de manifiesto que el pajareo puede ser fuente de riqueza local.

Claro está que existen otras formas para saber el lugar al que dirigirse con el fin de observar la avifauna de una provincia. Hay aplicaciones muy efectivas y bibliografía muy extensa para acceder a esa información. Pero la cantidad de opciones que proponen estos recursos puede llegar a ser abrumadoramente amplia. PIO ha hecho una selección para facilitarle la vida al visitante. Y, por cierto, en esa selección se ha eliminado alguno de los puntos calientes más conocidos con el fin de diversificar y, sobre todo, evitar añadir más presión a sitios ya de por si sobrecargados.

Experiencia PIO+.

Un proyecto de estas características, donde el enraizamiento en el tejido social y económico es tan importante, necesita de años de asentamiento y evolución. Silvática, empresa responsable del programa, es consciente de ello. Ellos, con el apoyo y financiación de la Diputación de Ávila, han tejido los nudos de esa red, han trazado el mapa y han lanzado a volar PIO. La web, elemento neurálgico del proyecto, en continuo crecimiento, las señales y paneles colocados en sus sitios y las aves están allí, esperando.

El equipo que se formó para la experiencia PIO+. Desde la izquierda, Javier Gómez Aoiz (La Radio del Somormujo), el autor, Adrián Sánchez, Armando García (Diputado de Turismo), Vanessa Palacios, Pipe Nebreda (Silvatica), Vanesa García (Técnica de Turismo de la Diputación de Ávila), Natalia Iris (Bichologías). Abajo, Nacho Sevilla (Silvática), Lourdes Berzas (Loubé), Sara Díaz Viñuelas, Mike Pérez y Laura Núñez (Naturymás) y Eugenio Fernández (Capithecus) .

A principios de junio, la Diputación de Ávila a través de Silvática, invitó a un grupo de divulgadores y medios de comunicación del mundo de la observación de fauna a participar de la Experiencia PIO+. La idea era poner a prueba no solo lo ya construido, sino explorar el potencial del proyecto.  Algo así como trazar un programa de actividades, que podría encajar como oferta de una agencia de turismo ornitológico y ofrecérselo a un grupo de personas cercanas a ese mundo y con experiencia tanto en turismo como en el campo de la observación de fauna. El objetivo, además de comprobar sobre el terreno la mecánica y viabilidad de algo así, era obtener un buen número de opiniones bien fundadas y provenientes de voces muy diferenciadas. 

El programa que montaron incluía la visita a varios puntos PIO y conocer empresas del sector que ya son referencia desde hace años en el mundo del pajareo de Ávila. Pero también incluía experiencias relacionadas con productos locales que, efectivamente, completaban la jornada dentro de los parámetros de una hipotética oferta turística para personas interesadas en las aves. Y fueron un acierto absoluto tras una mañana de trajín pajarero. Totalmente recomendables las cervezas artesanales Tupa, que además de ser una empresa familiar, hace honor al lema que se puede ver es su web: Pura, honesta y deliciosa.

El resultado fue una excelente jornada en la que vimos que existe una Ávila pajarera que va más allá de la alta montaña y las lagunas, de las grullas, el pechiazul y el hortelano. Hay bosques viejos bien conservados, sotos y llanos, arbóreos, eleonoras y agachadizas reproductoras. El turismo pajarero de Ávila tiene, además, el buque insignia de los hoteles pensados para un público observador de fauna, Hostal Almanzor, que en su momento visitamos y publicamos este artículo y vídeo. Por último, hay empresas, como Gredos Guides, que ya se sirven de este proyecto, certificando con ello su utilidad.

Figuras imprescindibles para entender el pajareo en Ávila. Por la izquierda, Luisal Apausa, al frente del indispensable Hostal Almanzor, Pipe Nebreda junto a Nacho Sevilla -cuarto en esta foto-, son los artífices de PIO y Juanfran Redondo de Gredos Guides. Les acompaña en la fotografía Lourdes Berzas.

Pero por encima de todo ello, PIO pone de manifiesto que el pajareo puede ser fuente de riqueza local. Una suerte de explotación de la naturaleza, no extractiva, no dañina para el medioambiente y que puede afectar positivamente a todo el tejido social rural. Y es también un modelo a seguir por otros territorios estatales.

Es una iniciativa que pone la observación de aves en el sitio que le corresponde. Marcar puntos, sin grandes parafernalias, que indican que cualquier pajarero o pajarera de cualquier lugar del mundo es bienvenido a observar aves aquí. Dar la bienvenida en condiciones a una gente -cada vez más numerosa- que lo que quiere y necesita es precisamente este tipo de propuestas. Llegar a un sitio con tus prismáticos y saber que alguien se lo ha trabajado y ha pensado en tu disfrute. 

Ojalá hubiese un PIO en cada provincia de España.

Lejos de las estrellas de los piornales, en los bosques maduros de Ávila hay joyas discretas como este juvenil de bisbita arborea.

El guardián del puente de Valsordo

Nacho Sevilla, ilustrador científico.

Hace unos años tuve un cumpleaños muy especial y Nacho Sevilla tiene mucho que ver en eso. Desde hace tiempo, tengo fascinación por los córvidos, por todos ellos, y Javier decidió regalarme cuatro láminas a tinta de cuatro de ellos, dibujadas por Nacho: cuervo (Corvus corax), chova piquiroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax), grajilla (Coloeus monedula) y corneja (Corvus corone). La precisión del dibujo del plumaje y la elección del uso de la tinta para dibujar a estas aves son verdaderos aciertos. Hay una pared de nuestro salón solo para esos cuatro sobrios dibujos. Lógicamente, la primera portada de nuestra revista estaría protagonizada por una graja y quién mejor que él para realizarla.

El primer encuentro que los grajos tuvimos con Nacho, hasta entonces solo nos conocíamos virtualmente, fue inesperado y cómico. Javier se encontraba cubriendo el ‘NatureWach Villafáfila 2021’ y estaba contándole a Pipe Nebreda, director técnico de Ornitocyl, los detalles de nuestra web, en compañía de una tercera persona. Cuando Javier estaba explicando que las portadas no iban a llevar fotografías, sino que íbamos a contar con artistas plásticos, el desconocido interrumpió con un “la primera portada la he hecho yo”, levantando el dedo y con los ojos enseñando una sonrisa oculta por las normas de seguridad. La situación pudo darse por dos razones: la omnipresente mascarilla y que Nacho, además de con la plumilla, es preciso con los tiempos y la palabra.

Su último trabajo -junto con Felipe Nebreda Mariscal y Ángel Pérez Menchero- es la ilustración, autoría y coordinación de la Guía de las aves de Ávila. Pena que el dibujo impreso en el papel no haga justicia a los originales. La mayoría de sus pinturas son aves, pero su acercamiento a la naturaleza es tan amplio que tiene un gran abanico de especies guardadas en sus valiosos y delicados cuadernos de campo y en sus láminas.

Algo que es muy obvio cuando hablas con él es su amor por la divulgación y, sobre todo, por la educación. Hace seis años que ya no vive de trabajar en educación medioambiental, pero la pedagogía se lleva por dentro y esto es perfectamente claro; empatía, templanza, amor y generosidad. Tiene la mezcla perfecta entre la implicación y la desafección, para amar su trabajo y seguir luchando sin caer en la decepción. Lo dicho, esa templanza que tanto se echa en falta en estos tiempos. Aunque su profesión se centre en la actualidad en la ilustración, realiza una labor continua con talleres, charlas, jornadas, cursos, rutas ornitológicas, etc.

Ala de pájaro, de Alberto Durero

Cuando llegamos a El Tiemblo, Nacho nos recibe en su casa con toda su hospitalidad. Decidimos salir a dar un paseo, quiere llevarnos a un sitio muy especial, el lugar que le susurró: “aquí tienes que quedarte”. La primera parada es en el Puente de Valsordo, de origen romano, que fue sobre todo usado para la trashumancia de ganado, ya que formaba parte de la cañada leonesa. Además del gran valor histórico del puente, existe una interesante inscripción labrada en un gran bloque granítico sobre el cobro del paso del ganado.

Mientras estuvimos sobre el puente nos acompañaron los trinos del carricero tordal y el trajín de una sorprendentemente numerosa población de oropéndolas. Cogimos un camino paralelo al río, donde los colores de las flores llamaban la atención de plantas preciosas y simples. Nacho no solo sabía perfectamente cual era cada una, sino que, además, te contaba anécdotas como el uso del gordolobo como papel higiénico. «Esta planta, cuyo nombre científico es verbascum -nos dice- se utilizaba también para enverbascar las aguas y así, obligar a los peces a salir a flote y poder pescarlos». Todo esto lo contaba mientras apartaba con delicadeza los caracoles del camino.

Volvimos sobre nuestros pasos y remontamos el río hasta una antigua central eléctrica en ruinas. Al llegar, un búho real levantó el vuelo un tanto airado, pero yo no alcancé a verlo, porque iba mirando las pequeñas manchas violetas de la flor del ajo. La vegetación había devorado los muros de la construcción.

Nacho ha recorrido este paisaje durante más de 20 años. Conoce su flora y su fauna al dedillo y lo ha visto respirar y transformarse. Nos cuenta, desde el puente, todas las huellas del tiempo sobre el río. Es precioso escuchar cómo habla de esa vivencia y pensar cómo debe afectar eso a su día a día. Este paisaje es su sitio de referencia. En él pinta, escucha y observa las aves, guía a grupos organizados, disfruta con su pareja y con sus hijos, aprende. Cuando un lugar te regala todo esto, debes devolverle algo. Nacho cuida este lugar, lo respeta, lo comparte con cariño y lo ama. Estaba tan integrado ahí con el paisaje como luego en su casa con su mandil, cocinando para nosotros unas alubias con verduras

Nacho es un tipo tranquilo que habla de la gente con afecto. Tiene un aura de vulnerabilidad que define su sensibilidad, aplicada, no solo al dibujo, sino a todo lo que observa y luego comparte sin reserva. Su biblioteca está repleta de guías, tratados, literatura, ensayos, etc., referentes al mundo de la biodiversidad.  Aprendió de su abuelo todo lo que pudo, que además de pintor era cazador, y habla de él con un inmenso respeto. En su estudio tiene una reproducción en papel del Ala de pájaro de Durero y nos cuenta que es la máxima perfección del ala de una carraca. Albrecht Durer dijo: “cuánto más fiel sea tu obra a la figura viviente, tanto mejor será”. Yo creo que ambos siguen la misma máxima dibujando y viviendo.

Gracias Nacho por acompañarnos en nuestra primera portada, por dotar al grajo de esa fiel realidad que necesitábamos, por dar imagen a ese primer vuelo.